miércoles, 4 de mayo de 2011

El padre dice qué y el niño dice cuánto

En aquellos tiempos en los que estuve entregada a la tarea de realizar mi tésis obtuve un sinfin de conocimientos y no solo los datos estadísticos que nos pueden reflejar una tendencia...para empezar déjenme que les platique de que se trató todo aquello.  Realizamos (porque fuimos 2) la implementación de un programa de orientación alimentaria en refrigerios escolares para niños en etapa preescolar (maternal, primero, segundo y tercero de kínder) impartido a los padres de familia de dichos niños y evaluamos los refrigerios que llevaban éstos pequeñines de manera aleatoria, sin previo aviso y en distintas ocaciones, antes y después de impartir el programa.

El programa en resumidas cuentas estuvo mucho más orientado a los refrigerios que a la alimentación total de los chamacos, pero igual todas las mamás (bueno un papá también iba) tenían un sinfin de dudas al final de cada charla.

De todo esto tengo mucha tela de donde cortar, pero para no alargarme demasiado solo hablaré de un tópico que fue recurrente y que causaba mucha angustia a las madres...y más o menos la queja era así "Mi hijo no quiere comer".

No era objetivo de la investigación el evaluar nutricionalmente a los chiquitines, pero ante la insistencia de algunas mamás y viendo su sincera preocupación, de cuando en cuando evaluábamos algunos niños a solicitud de sus progenitoras....En todos y cada uno de los casos, los niños estaban en un estado nutricio adecuado, saludable, óptimo, buen peso, buena talla, normal, dentro de rango, percentil 50 o como quieran uds llamarle.

Claro que hubo una charla acerca de las características biológicas, psicológicas y sociológicas del niño en etapa preescolar, pero como en todo lo que se refiera a compromiso, pues no todos acudieron a ella.

Bien, pues va aquí aquello que explicamos tantas veces a éstas santas señoras:
  • Su hijo ya no es un bebé, sino un niño pequeño, sus músculos comienzan a desarrollarse y se torna delgado, no quiera que siga viéndose redondito como un bebé.
  • El crecimiento ya no es lineal y progresivo como en el primer y segundo año de vida, sino que se da por brotes y el apetito del niño en cierta medida depende de éstos.
  • En éstos momentos su interés principal es jugar, de manera que comer para él está en un segundo plano, darle alimentos que pueda tomar con la mano es lo ideal en esta etapa (jícamita picada, tiritas de zanahoria, pequeños emparedados)
  • Pídale a su niño que haga un puño con su manita...¿ya lo vio?, ah, pues más o menos de ese tamaño tiene el estómago, así que evítese el regañar a las maestras porque su pequeñuelo no se comió toda la torta de jamón tamaño jumbo que ud le mandó de lunch. (ahora que si le estresa mucho pues habemos muchos que nos encantaría que nos mandara es lunch a nosotros)
  • En esta etapa se tornan sumamente tercos y la variedad en cuanto a sus gustos alimenticios se reducirá a 4 o 5 alimentos favoritos, es posible que algo que antes le gustaba mucho, le deje de gustar y algo que antes no quería ahora si, de ahí la importancia que las opciones que tenga en casa sean alimentos saludables, de tal manera que si le agarra amor a algo pues que sea a los frijoles, al queso, al plátano y no a los churrumaiz, los frutilupis o a los jugos de cajita.
  • Hablando de jugos, eso me recuerda! verifique que su niño no se esté atiborrando de líquidos, como jugos y leche pues ese volumen hará que pierda el apetito a la hora de comer.
  • ¿Ha escuchado hablar de la neofobia alimenticia? bueno, pues es una situación común en la etapa preescolar, (aunque conozco muchos adultos que también la presentan, pero esa es otra historia) el niño se rehusará a probar alimentos novedosos, necesitará unos 14 intentos en diferentes días y preparaciones para que el niño quiera probarlo, habrá que insistirle, sin presionarlo de manera estresante, a que pruebe "un bocado nada más" y cumplir lo prometido.
  • No convierta la mesa en un campo de batalla campal. Con esto solo logrará que conforme se acerque el momento de comer el niño se vaya predisponiendo y preparando para entablar su batalla. 
Muchas madres se han rendido ante la lucha que implica para ellas el que su hijo coma, así que si el niño solo quiere comer gansitos, ellas lo permiten con la frase "pues es que es lo único que come"...


En fin, que tenemos la situación en la que las madres insisten en que el niño coma siempre más y en que el niño solo come golosinas que él elige.  Cuando la situación ideal es la contraria. 
Algo importante es recordar que las golosinas son alimentos propios de la infancia y son importantes psicológica y socialmente para los niños, pero no perdamos de vista que son eso, golosinas, no deben suplir el refrigerio escolar ni las comidas principales de los niños.


Quien hace la compra son los papás, de manera que ellos deben elegir qué habrá en la casa y el niño decidirá cuánto comer, sus mecanismos de hambre y saciedad en esta etapa están muy bien desarrollados ya.

Y por último, recuerde que en ésta etapa aunque los amigos y los medios de comunicación ya ejercen influencia sobre él, no son sino los padres los modelos más importantes para el niño, de manera que si papá o mamá no comen verduras o se expresan de manera negativa sobre los alimentos el niño aprenderá exactamente eso.  Frases como "la verdura es para los conejos" "como que la comida no quedó muy buena" "fuchila" o "guácala" tienen un fuerte impacto sobre el niño.

4 comentarios:

  1. Me gusto mucho este tema :) y habrá mucha mas tela de donde cortar como tu dices. Coincido en que los las papás deben decidir que alimentos comprar pero en la Cantidad no siempre los niños tienen un limite, por ejemplo me ha tocado ver en casa de algunas familias que tienen en su refri o alacenas una variedad y los niños se dejan llevar por cierto tipo de alimentos por ejemplo juguitos, cereales, galletas etc y como que aveces no entienden y quieren comer mucho de lo mismo, como en esos casos como papas si hay que restringir la cantidad no?

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  2. Lo ideal sería que no hubiera esas golosinas en la casa, así el niño no tiene la tentación y fomentamos buenos hábitos pues a estas edades (2 a 5 años) todavía no se puede razonar mucho con ellos, así que mejor tener solo alimentos saludables y poco procesados en casa y las golosinas dosificarlas comprando máximo 1 al día y yendo a la tienda a comprarla no tener el almacén ahí en casa.

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  3. Excelente tema!

    He escuchado en repetidas ocasiones "aunque sea un juguito" y luego preguntar por qué no quiere comer!

    En fin, creo que cuando se quejan de que la educación está por los suelos, también la educación para comer, que debería ser primordial, igual tenemos una población poco enterada y poco interesada en aprender.


    Saludos

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  4. Me encanto!!!
    Ya hasta lo volvi a leer ..
    Gracias Lulú

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